Historia y Curisiodades

Uno de los principales elementos que conforman la Semana Santa de Lorca es la conocida como ‘Carrera’, es decir: el recorrido que seguirán los pasos y cofradías a la hora de desarrollar su desfile. Como casi todos las partes que conforman la Semana Santa de Lorca, desde sus inicios ha evolucionado en gran medida y hoy queremos hacer un breve repaso de las calles por las que han figurado en el recorrido a lo largo de los años.

  • mitad del s. XVIII – 1891

San Patricio – C/ Corredera – Puerta de la Palma – San Patricio

El Viernes Santo por la mañana se ampliaba el recorrido al volver a San Patricio por la Plaza del Ibreño y la Calle Cava haciendo la entrada a la Plaza de España por el Arco de los Abades.

En esta época aparecen los grupos que posteriormente darían lugar a los que posteriormente configurarán la Semana Santa de Lorca, como por ejemplo, la Calle de la Amargura y algunas caballerías.

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  • 1891 – Años 20 del s. XX

Santo Domingo, C/ Juan de Toledo, Plaza del Ibreño, C/ Cava, Plaza de España, C/ Selgas, C/ Fernando el Santo, C/ Alonso el Sabio, puerta de Nogalte, C/ Corredera, Posada Herrera, C/ Lope Gisbert, Don Juan Prim, C/ Corredera, Santo Domingo

Estas calles serán testigo de la época dorada del bordado lorquino iniciada por D. Francisco Cayuela.

En estos años aparecen y se desarrollan algunos de los grupos bíblicos más característicos del modelo procesional lorquino como Moisés, el Triunfo del Cristianismo o Débora.

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  • Años 20 del s. XX – 1956

Santo Domingo, C/ Lope Gisbert, C/ Príncipe Alfonso, San Francisco, puerta de Nogalte, C/ Corredera, Puerta de la Palma, Santo Domingo

Se suprime el paso por la Plaza de España y en la Calle Corredera se instalan plataformas de madera con sillas encima para ver los desfiles.

En 1945 aparece el grupo de las cuádrigas de la mano del Paso Azul y D. Pedro Martínez Guijarro.

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  • 1956 – Actualidad

C/ Lope Gisbert, C/ Príncipe Alfonso, Plaza de Colón, C/ Serrallo, Avda. Juan Carlos I, Floridablanca

Se suprime el paso la Calle Corredera trasladándose a la actual Avenida Juan Carlos I. Cabe destacar que el mencionado itinerario ha experimentado diferentes ampliaciones hasta quedar como lo conocemos hoy en día. Además, las tribunas también han evolucionado de las anteriores de madera a las actuales de acero con asientos de plástico.

Entre otras cosas, este cambio se produce debido al cada vez mayor tamaño de las carrozas.

Daniel Franco Murcia 

Bibliografía:  
-“Cofradías y Hermandades Pasionarias en Lorca” Editora Regional de Murcia, MUNUERA RICO, Domingo.
- Archivo de la Hermandad de Labradores, Paso Azul.

Texto: Adrián Páez y Daniel Navarro. Edición: Daniel Navarro.

El pasado mes de diciembre la ciudad de Lorca en general y los azules en particular se estremecían ante una inesperada noticia: había fallecido Serafín Piñeiro. Aquí quedaron su familia y amigos, desconsolados por la insospechada pérdida. Antiguo profesor de Educación Física y apasionado de la Semana Santa de Lorca como pocos, a partir de ahora engrosará, de forma póstuma y totalmente merecida, las filas de la Mayordomía Honorífica de la Hermandad de Labradores, Paso Azul.

Azul apasionado, incansable, formó parte de diversas Juntas Directivas a lo largo de los años, estando especialmente ligado al mundo del caballo. Procesionó como figurante egipcio, palafrenero y nazareno. Fue uno de los primeros lorquinos en salir como jinete etíope en la concepción actual del grupo —volteando y sin montura— y participó como portapasos de la Virgen de los Dolores en la procesión del Santo Entierro con Castillo Navarro como presidente.

También puso en escena durante años las cuádrigas, fue auriga como Domiciano o Tiberio y estrenó carro y manto de Moisés, y en los últimos tiempos acompañaba al Escuadrón de Caballería de la Guardia Civil, que escolta a Nuestra Madre la Santísima Virgen de los Dolores durante la procesión de Viernes de Dolores.

Además, impulsó la renovación de los carros de las antiguas cuadrigas y propició la adquisición por parte de la Hermandad de guarniciones para los carros del Paso Azul, ya que en esa época se tenían que contratar por un lado los animales y por otro los arreos. Dicha guarnicionería de cuero fue renovada años después también a instancia suya por otra de material moderno, más seguro y fuerte.

En definitiva, una pérdida irreparable de una persona con una trayectoria intachable, que deja impreso su nombre con letras de oro en la historia de la Semana Santa de Lorca y al que el Paso Azul rinde homenaje concediéndole uno de los mayores honores de la cofradía.

El jueves 26 de marzo de 1942 llegaba a la Ciudad del Sol la nueva talla de la Virgen de los Dolores realizada por José Capuz, una obra de arte que hoy día nos sigue emocionando. Es más que probable que en aquellas fechas ese fuera el tema principal en las conversaciones de los lorquinos, pero no hemos de olvidar que fuera del particular universo conformado por Lorca y su Semana Santa el mundo no se detuvo. Por ello, en el Blog Oficial del Paso Azul nos hemos puesto manos a la obra para intentar poner en contexto la mencionada llegada, de la que dentro de poco se cumplirán 75 años.

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Diario “ABC” del 26 de marzo de 1942.

A nivel internacional, en marzo del susodicho año la Segunda Guerra Mundial se encuentra en una de sus fases más crudas, alcanzando la Alemania Nazi su máxima extensión. En el frente soviético-alemán continuaban los combates encarnizados y ninguna de las partes estaba dispuesta a rendirse. Mientras, los japoneses prosiguen su ofensiva contra los Aliados. Ese mismo día en Polonia comienzan las deportaciones de judíos al campo de concentración de Auschwitz.

Captura
Diario “ABC” del 26 de marzo de 1942.

En España aún son muy notables los efectos de la Guerra Civil finalizada pocos años atrás. El régimen franquista intenta devolver la normalidad a la nación entre cartillas de racionamiento y pobreza generalizada. Además, se continúa con la política de “no intervención” en la contienda mundial que asola gran parte del planeta. Durante esa jornada el nuevo Primado del Papa llegó a nuestro país desde el Vaticano.

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Diario “Línea Nacional Sindicalista” de Murcia del 26 de marzo de 1942.

En definitiva, la llegada de la Virgen de los Dolores supuso para Lorca un rayo de esperanza en un mundo sumido en la oscuridad, una promesa de que algo mejor estaba por llegar. ¡Por cierto!, en 1942 el Viernes de Dolores se celebró el 27 de marzo, seguro que no fue casualidad…

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Daniel Navarro Gómez

Con el paso de los años, la Serenata se ha convertido en una de las celebraciones más importantes dentro del Paso Azul y de la ciudad de Lorca en general. Por ello en el Blog Oficial del Paso Azul hemos querido hacer un breve repaso a la historia de esta original y emotiva celebración. El motivo por el cual se comienza con esta tradición es muy sencillo: felicitar a la Madre Azul en el mismo momento en que comienza el día de su onomástica, es decir, las 00:00 del Viernes de Dolores. No obstante, existe cierta confusión en cuanto a la fecha de origen de esta manifestación.

En este sentido, se cree que el año de inicio de esta hermosa tradición fue 1944, sin embargo,  hasta la década de los 50 no existen pruebas fehacientes de su celebración. En esta época la Banda Municipal acudía a San Francisco a tocar las caretas mientras los azules vitoreaban a su titular. Es en esas fechas en que, debido a problemas económicos, no se celebran procesiones en la ciudad y la mencionada banda deja de acudir a la cita. En este momento D. Andrés “Lamadre”, quien fuera conserje del Paso, congrega a un grupo de jóvenes y crea una rondalla que, al son de guitarras y laúdes, suple de manera excepcional a la mencionada banda. A los pocos minutos de concierto las puertas del templo se abrían y el gentío llenaba la iglesia de San Francisco en una explosión de alegría y regocijo por ver a la “Doloricas”.

Al poco tiempo se produce un gran cambio, pues se decide que la puerta del templo permanecerá cerrada y desaparece la rondalla, aunque el pueblo azul sigue acudiendo fiel a su cita. Más adelante, a finales de los años 80, bajo la presidencia de D. Juan Carlos Peñarrubia, se decide volver a abrir las puertas y además, que la Virgen salga a recibir el cariño de sus azules al son de “Las Caretas” interpretadas por la Banda Municipal. Esta decisión se mantiene hasta nuestros días.

Además cabe destacar que en los últimos años la A.M. Mater Dolorosa y la Banda Romana realizan un pequeño pasacalles antes del acto y, tras la recogida de la Virgen en el Templo, tiene lugar una marcha en la que de nuevo participan las bandas del Paso, las banderas, los directivos y el pueblo azul, que se dirigen a depositar las banderas en los domicilios de destacados azules en que lucirán el Viernes de Dolores hasta el momento de su recogida previa al inicio de la procesión.

En definitiva, una noche alegre y bulliciosa en la que de una manera u otra los azules acuden a ver a su Virgen, que los recibe con sus mejores galas y atuendos para celebrar juntos la llegada de una nueva Semana Santa que, como no podría ser de otra manera, llega ataviada de azul.

Daniel Navarro Gómez

Bibliografía:

GIMENO CASTELLAR, Joaquín.: “Apuntes para una historia del Paso Azul 1961-1967″, Paso Azul (2003).

– PÉREZ SERRAHIMA, Pascual.: “Apuntes Azules. Una visión diferente del Paso Azul”, Paso Azul (2016).

Nº 21 de la revista “AZUL” (2011).

Purísma Concepción, Murillo.
Purísma Concepción, Murillo.

La elección de este color tiene dos causas principales: por un lado hace referencia inequívoca a la orden franciscana, ya que la hermandad está íntimamente ligada a dicha orden y al Dogma de la Purísima Concepción predicado por los franciscanos. Por otra parte, durante el siglo XVIII los franciscanos españoles vestían hábito “ceniciento o azul“, hecho que también podría haber motivado la elección del mencionado color. Cabe destacar que,  si bien es verdad que el hábito conocido de la orden franciscana es pardo o marrón, no es hasta finales del siglo XIX cuando este se impone a toda la orden de manera obligatoria.

Además, vemos cómo se elige el azul por su significado mariano en contraposición a los puramente pasionarios (morado, rojo y negro), ya que, en origen, nuestra hermandad surge en el entorno de la archicofradía de la Santa Vera Cruz y Sangre de Cristo como encargada del culto a la Virgen de los Dolores.

Según parece estas son las principales razones que llevaron a la elección definitiva del color azul como una de nuestras señas de identidad cuando, a mediados del siglo XIX, se decide reactivar la Hermandad de Labradores.

Si quieres saber más de la historia del Paso Azul, pincha aquí

Abanderado

Bibliografía:

– Munuera Rico, Domingo.: “Blancos, azules y el cortejo bíblico-pasional de Lorca”.

Adrián Páez

Alzado exterior e interior de la Iglesia de San Francisco.

En esta publicación analizaremos las figuras de Juan Rodríguez y Juan Garzón y cómo intervinieron en el desarrollo constructivo de San Francisco.

El contrato que el 16 de Agosto de 1638 firmaba la comunidad con dos artífices locales, dado a conocer por Segado en su obra ya citada, y que en las partes que nos interesan es como sigue:

En la ciudad de Lorca… estando en el convento de señor San Francisco de esta ciudad el padre guardián y demás frailes de él habiéndose juntado y congregado a son de campana tañida para tratar y conferir cosas tocantes a dicho convento… de la una parte, y de la otra Juan Garzón piedrapiquero y Juan Rodríguez albañil vecinos de esta ciudad y maestros de dichos oficios dijeron que por cuanto todos estos otorgantes tienen tratado de proseguir y acabar de hacer la obra de la iglesia del dicho convento y para que conste las condiciones que tienen tratado las declaran y son las siguientes:

  • Primeramente se tienen de levantar y proseguir conforme van erigidas de piedra labra friso y cornisa que corra por toda la iglesia.
  • Y es condición que se han de hacer y cerrar los tres arcos torales que corresponden a las tres pilastras de piedra labradas y en cada capilla de arco a arco se han de hacer sus formaletes de piedra labrada donde siente y descanse la bóveda.
  • Item que se tiene de hacer y proseguir la fachada de la parte de la puerta de la iglesia reparando el friso y cornisa en que fuere menester prosiguiendo la fachada conforme a la traza que está dada.
  • Es también condición que ha de correr cornisa de piedra labrada por lo alto de la iglesia por la parte de afuera alrededor del tejado.
  •  Es condición que en la última capilla que hace esquina a las dos calles se ha de hacer torre, desbaratando lo que hoy está hecho sacándole cimientos bastantes conforme a el arte levantándola hasta el vuelo del coro de seis palmos de grueso de pared y de allí arriba encogiéndola lo que convenga y formando la escalera o caracol de allí para arriba.
  • Juan Rodríguez maestro de albañilería se obliga por su parte a hacer lo que toca a mampostería, sentar ladrillo, enlucidos, bóvedas y toda obra de yeso y tejados dándole el convento como dicho es en las condiciones de arriba y asiento con el dicho Juan Garzón los materiales y demás materiales y menesteres para la obra de modo que toda la manufactura ha de poner solamente.

Casi todas las cláusulas de este contrato merecen un comentario, pero antes es conveniente aclarar la competencia profesional de los maestros contratados:

  • De Juan Rodríguez el propio contrato nos informa sobre lo que era capaz de hacer: mampostería, sentar ladrillo, enlucidos, bóvedas y toda obra de yeso y tejados. Su cualificación profesional hizo que se le encomendaran por estos años los reparos que precisaba la torre de Águilas y la reconstrucción del granero del Monte de Piedad.
  • Con respecto a Garzón, al que se le llama piedrapiquero, sus cualidades como cantero quedan fuera de toda duda por lo que de él dice Espín. Pero el perfil de este artista va surgiendo poco a poco, estando ampliamente documentada su actividad en Lorca.

Tres obras más de Garzón son conocidas en Lorca: la reflejada en el contrato de 1638 que acabamos de ver; la construcción de un puente en ese mismo año, por el que el cantero hubo de responder al ser arrastrado por una riada al año de su construcción; y la del muro norte de la Colegiata de San Patricio en 1649, que ocasionó problemas al cantero al pleitear el Concejo con el cabildo colegial.

En 1655 concluía las obras que se le encomendaron en la ermita de la Soledad de Caravaca, y en ese mismo año contrataba la finalización de la portada de la parroquial de El Salvador de la misma localidad, labrando el cuerpo superior de esa obra renacentista, la cornisa y sobre ella una galería con cuatro arcos a semejanza de los que ya había hechos.

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Portada de la Iglesia de El Salvador, Caravaca. Juan Garzón realizó el segundo tramo.
En 1659 se asentó como escultor en Sevilla. En 1665 aparece en un documento diciéndose él mismo maestro arquitecto. Parece que fue hijo suyo Juan Francisco Garzón, aprendiz de pintor con Francisco de Meneses Osorio. De todo lo visto y por la obra conservada, se desprende que Juan Garzón era capaz de planificar y labrar en piedra y con suficiencia cualquier trabajo que de él se requiriera.

Destacan en el contrato de 1638 algunas de las clausulas: Lo primero que sorprende son las palabras proseguir y acabar de hacer las obras de la iglesia que figuran en el encabezamiento, sugiriendo una continuidad en el trabajo de quienes lo podrían haber iniciado, llevando por la parte alta de la iglesia friso y cornisa corridos.

Alzado exterior e interior de la Iglesia de San Francisco.
Alzado de la Iglesia de San Francisco.
El término proseguir vuelve a utilizarse en la tercera condición, en la que se aborda la terminación de la fachada, especificando que se habría de reparar friso y cornisa donde fuere menester, y todo ajustado a la traza dada.

Mucho más interesante es la cláusula siguiente referida a la construcción de nueva torre. Habría de desbaratarse lo hecho —aquel viejo campanario para  el que se fundieron campanas en 1607 —, hacer  nuevos cimientos y elevarla con una pared de seis palmos de grueso hasta alcanzar lo alto del coro, encogiendo la pared lo que conviniese en los cuerpos siguientes. Se dice que el modo de acceso, una vez salvado el primer cuerpo, sería mediante escalera o caracol.

Interior de la Iglesia de San Francisco.
Interior de la Iglesia de San Francisco.
Ningún documento salvo el de 1638, da cuenta precisa de los elementos que integran la portada y las diferencias estéticas en la talla del segundo cuerpo advertidas, en donde la escultura de la Inmaculada, inserta en una pequeña hornacina, remite a modelos granadinos de primeras décadas del siglo XVII difundidos por el taller de los Mena; además el propio Garzón, por ejemplo, termina la fachada renacentista de El Salvador de Caravaca, de mediados del siglo XVI, años después de su participación en la de San Francisco de Lorca.

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Cuando en 1638 se contrata con Garzón la terminación de la fachada, se cita una traza que podría justificar que las clausulas pactadas no reflejasen más detalles. Esa justificación se aviene mal con lo que vemos que pasó en 1655 al encargarse el cantero de la terminación de la portada de El Salvador de Caravaca. Allí se recogen todo los detalles de hornacina, escudos y cornisa, mas los arcos superiores, a pesar de que el cantero había presentado un diseño al que se ajustaría la obra. En Lorca sólo se le pedía reparar friso y cornisa donde fuera necesario y continuar la obra conforme a la traza.

Con una interpretación literal del documento, se le estaría pidiendo reparar los desperfectos que había en el coronamiento del segundo cuerpo y seguir hacia arriba con los sillares lisos, haciendo solo la moldura de la ventana, el frontón que la remata y el escudo de la ciudad, elementos que precisaban de pocas explicaciones. También conviene hacer mención de que en el contrato de 1638 se dice que se valoraría la piedra que se hallare labrada y por labrar en el convento, de lo que se puede concluir que quizás escudo, frontón y recerco de la ventana ya estaban tallados y que sólo procedería su asentamiento.

La cornisa que remata el segundo cuerpo de San Francisco es idéntica a la que se aprecia en la base del frontón superior y distinta de la que remata el cuerpo inferior. Esta parte es la que se le pidió a Garzón que reparase y se hizo en consonancia con la cornisa superior. Ese ejemplo no resulta definitivo, pero puede añadir al más convincente de comparar las cartelas y coronas que lucen los escudos de San Francisco —según Segado labrados por Garzón— con aquellos otros que el mismo maestro haría en el segundo cuerpo de la portada de El Salvador en 1655, difieren de tal modo en detalles de diseño y labra que no se pueden tener como hechos por la misma mano. Todo ello conduce a pensar, coincidiendo, que la ejecución de los dos cuerpos de la portada de San Francisco corresponde realmente a los años iniciales del siglo XVII; que en ellos se incorporó un diseño retardatario aunque no muy alejado temporalmente de su modelo más directo —la portada de mediodía de San Patricio—, pero desprovisto ahora de la riqueza decorativa propia del Renacimiento; y que al cantero Juan Garzón se le encomendó acabar la fachada asentando la piedra ya labrada y completando con sillares hasta alcanzar la coronación del tejado. Las obras en la fachada principal del templo se completarían con la culminación de la torre años más tarde.

Bibliografía:

MUÑOZ CLARES, Manuel.: “Clavis 8”. Historia arquitectónica del Convento de San Francisco de la Puerta de Nogalte,

SEGADO BRAVO, Pedro.:“Lorca Barroca” Ed edit.um.

– Archivo de la Hermandad de Labradores, Paso Azul.

Juan Bautista Mateos Alcolea

Retablo de la Vera Cruz.
Retablo de la Vera Cruz y Sangre de Cristo.
Para hablar de los orígenes del Paso Azul es preciso remontarse a mediados del S.XVI (1555), cuando tenemos datada la existencia de la cofradía de la Santa Vera Cruz y Sangre de Cristo, que salía en procesión el Jueves Santo por la noche. Esta se constituyó originalmente en el Convento de frailes predicadores de Nuestra Señora la Virgen de la Piedad, Santo Domingo, donde pasaría cuarenta años (excepto por un breve periodo en San Patricio), tras los cuales y por desavenencias con los dominicos, se desplazó al convento franciscano de la puerta de Nogalte, en cuya iglesia adquirió distintas capillas del lado del Evangelio hasta que, a finales del S.XVII, se instala en la capilla del crucero del mismo lado, donde edificará los retablos de la Vera Cruz y Sangre de Cristo y de la Virgen de las Angustias (posteriormente de los Dolores).

La trayectoria de las cofradías de este tipo va ligada a la devoción de Nuestra Señora de las Angustias, de la Cruz, Soledad de María o Dolores. De esta manera, la cofradía de la Sangre potencia la creación de un paso de nazarenos que se encarga del culto y de sacar en procesión a una imagen con este simbolismo, esta es la Hermandad de las Angustias o de los Labradores que, al menos desde 1640, existe como adyutriz (auxiliar) de la Sangre. Esta se estableció, como cooperante de la Sangre, en el convento de San Francisco donde, en 1658, se levantaría el primer claustro (hoy gruta de la Virgen de Lourdes).

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Gruta de la Virgen de Lourdes.
Desde la mitad del S.XVII y en adelante, se reafirma la idea de que esta hermandad se creó para ofrecer ayuda a la cofradía de la Sangre que, desde 1673, ya contaba con tres tronos que desfilaban el Jueves Santo (el Crucificado, la Virgen de los Dolores y la Santa Cena, mediante concordia con la Hermandad del Socorro, que se incorporó este año), y necesitaba colaboración para, además de sacar estas imágenes, engrandecer el cortejo. Durante la primera mitad del S.XVIII, la cofradía de la Sangre alcanza acuerdos de diversa índole con otras cofradías lorquinas (de hermanamiento, participación en distintas procesiones…), logrando una cierta etapa de esplendor de la que también disfruta la Hermandad de Labradores, que en 1756, verá ratificada su existencia mediante bula papal. Así las cosas, la Hermandad de Labradores llega a participar en la procesión más “severa y lujosa” del momento: el Santo Entierro, organizada por la cofradía de la Soledad. También a mediados de este siglo se levanta el segundo claustro del convento (hoy MASS).

Claustro MASS

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Virgen de los Dolores de Manuel Martínez representada por Cayuela en el paño del Reflejo (1914).
Para algunos historiadores, “el siglo de las crisis cofradieras” comienza hacia la mitad del XVIII, extendiéndose durante la primera mitad del siguiente. Esta crisis afecta a la archicofradía de la Sangre hasta tal punto que, a finales del S.XVIII, el propio padre guardián del convento indica que “tengo entendido hay establecida una cofradía que llaman de la Sangre de Cristo, la que no tiene uso, cuyo motivo ignoro”. Poco tiempo más tarde, la Sangre escritura un acuerdo para que se turnasen en la organización de su procesión del Jueves Santo la Hermandad de Labradores y la del Cristo del Socorro. En 1796, la Hermandad de Labradores encarga a Manuel Martínez, escultor lorquino, una imagen de vestir de la Virgen de los Dolores que sustituyera a una anterior de la que no se tienen noticias. Esta es la imagen que aparece retratada en el estandarte del Reflejo y que desapareció en agosto de 1936 durante la Guerra Civil. Finalmente, en 1800, la Hermandad de Labradores consigue el derecho de “hacer y presidir la procesión que en la tarde del Viernes de Dolores sale de la iglesia del Convento de San Francisco”.

En este periodo es cuando se produce la desamortización que, a diferencia de lo ocurrido a otros bienes de la Iglesia, en el caso del convento de San Francisco no dio lugar a su subasta , sino que se llevó a cabo con la permuta por los hospitales de San Juan de Dios y San Juan Bautista. De esta manera, el convento, con iglesia y huerto incluidos, pasó a ser propiedad de la Junta Municipal de Beneficencia, que se encargaba de administrar las instituciones de este tipo. Así, en 1838, el convento pasa a ser hospital de beneficencia, y la iglesia se utiliza como capilla de este. Es en este momento cuando desaparece la archicofradía de la Vera Cruz y Sangre de Cristo.

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Entrada al hospital de Beneficencia.
Tras esto, será durante los primeros años de la década de los 50 del siglo XIX cuando, durante la revitalización de las procesiones lorquinas, se reactiva la Hermandad de Labradores, esta vez como el ente que a día de hoy conocemos: Hermandad de Labradores, Paso Azul. Así, nuestra hermandad es “heredera” de la archicofradía de la Sangre y, por ende, de la primitiva Hermandad de Labradores, estando establecida en San Francisco y continuando con el legado de estas, por ejemplo, en la procesión del Viernes de Dolores.

Dedicada a Domingo Munuera

Adrián Páez

Bibliografía:

– MUNUERA RICO, D.; MUÑOZ CLARES, M. y SÁNCHEZ ABADÍE, E.; Perspectivas de la Semana Santa de Lorca

– MUNUERA RICO, D.; Blancos, azules y el cortejo bíblico-pasional de Lorca

– MUNUERA RICO, D. y SÁNCHEZ ABADÍE, E.; La capilla privativa de la extinta archicofradía de la Vera Cruz y sangre de Cristo de Lorca (Vid Salvifica, Antigua y Venerable cofradía de la Sangre de Cristo y la Vera Cruz de Calasparra)

La Semana Santa siempre ha sido el elemento diferenciador de la ciudad de Lorca con respecto al resto del mundo. Los bordados en sedas y oro y su puesta en escena llevan representando a este pequeño rincón de la Región de Murcia desde hace cientos de años. En 1934 atrajeron al reconocido cineasta español José Val del Omar, que participaba en aquel momento de las misiones pedagógicas puestas en marcha por el gobierno de la II República. En él se muestra cómo era Lorca y su Semana Santa hace casi un siglo, no se lo pierdan.

Vídeo recuperado gracias a la Dirección de Proyectos e Iniciativas Culturales Murcia Cultural S.A. y publicado en YouTube por José María Campoy Ruiz

Daniel Navarro Gómez

Diez caballos que hicieron temblar Lorca entera.

Acabamos hoy con este repaso que hemos realizado durante las últimas semanas —¡si no has leído la parte I pincha aquí, y si no has leído la parte II pincha aquí!— a algunos de los hechos más importantes de la historia azul. ¡Disfruten!:

1998: La Hermandad de Labradores, Paso Azul pone en escena por primera vez en Lorca una carroza tirada por esclavos. Nos referimos, obviamente, a la carroza de la princesa Meiamén y sus célebres maromeros.

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Maromeros durante la procesión de Domingo de Ramos.
1999: El Paso Azul innova una vez más, recuperando la tracción animal en carrozas de gran formato con el estreno del carro triunfal de Julio César, que desfila tirado por 6 esplendorosos caballos guiados por esclavos.

El carro desfilando el mismo año de su estreno.
El carro desfilando el mismo año de su estreno.
2001: El estandarte de la Santísima Virgen de los Dolores –Guiónprocesiona portado por una mujer, significando un nuevo hito para el Paso Azul y el inicio de una tradición que se mantiene hasta la actualidad.

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Estandarte Guión portado por una mujer.
2003: Se ponen en escena por primera vez en la historia 10 caballos en línea tirando de un carro. Un nuevo éxito azul que no pasaría en absoluto inadvertido para el resto de cofradías…

Diez caballos que hicieron temblar Lorca entera.
Diez caballos que hicieron temblar Lorca entera.
2007: Procesiona por primera vez en Lorca un paso de palio portado a hombros. 92 mayordomos portapasos desfilan orgullosos portando a nuestra Madre, la Stma. Virgen de los Dolores.

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2011: Una vez más, el Paso Azul impresiona a propios y extraños ampliando el grupo de las cuádrigas poniendo en escena 7 de estos enganches de forma consecutiva.

2015: El Paso Azul inaugura el Museo Azul de la Semana Santa, el espacio museístico más grande de la Región de Murcia y uno de los mayores dinamizadores culturales de Lorca y alrededores.

Museo Azul de la Semana Santa.
Museo Azul de la Semana Santa.
Hitos Azules – Parte II

Daniel Navarro Gómez

Bibliografía:

– PÉREZ SERRAHIMA, P.; Apuntes Azules: Una visión diferente del Paso Azul

– GIMENO CASTELLAR, J.; Apuntes para una historia del Paso Azul (1961 – 1967)

– MUNUERA RICO, D.; Cofradías y Hermandades pasionarias de Lorca (Análisis histórico y cultural)

– MUNUERA RICO, D.; MUÑOZ CLARES, M. y SÁNCHEZ ABADÍE, E.; Perspectivas de la Semana Santa de Lorca

– MUNUERA RICO, D.; Blancos, azules y el cortejo bíblico-pasional de Lorca

– VARIOS AUTORES; Francisco Cayuela (1874 – 1933)

– Apuntes de GuiAzul

– Revista AZUL

– Archivo fotográfico y documental del Paso Azul

¿Quién es Lorenzo de Goenaga o Boenaga? Seguramente esa sea la pregunta que ronda en sus cabezas ahoramismo. En esta publicación trataremos de explicar quién era Goenaga y cómo incidió en San Francisco.

Lorenzo de Goenaga

Llamado también como Bonaga, fue un cantero y tracista vasco que trabajó en diversas obras en la ciudad de Lorca. Debió ser padre o abuelo de Andrés de Bonaga, afincado, como el resto de la familia, en Murcia. Después de 1560 es durante varios años, maestro de la Colegiata de San Patricio. Además, trabajó en las obras de la conducción de aguas en el canal de Sutullena, en la Casa de los Irurita situada en la Calle Corredera, así como en la reedificación de la torre de Cope en el año 1573. Murió hacia 1591.

“El primer cuerpo de la portada fue labrado por Lorenzo de Goenaga, que también se encontraba labrando la portada del lado de la Epístola de la Colegiata de San Patricio”

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Encontramos la primera referencia sobre el cantero vasco en el planteamiento de la obra de la nueva capilla mayor. Es lo que se advierte en la escritura de 4 de Julio de 1575:

San Francisco y maese Lorenzo:

En la ciudad de Lorca … estando en el monasterio de señor San Francisco de la puerta Nogalte de esta dicha ciudad por ante mí el escribano y testigos yusoescritos el muy reverendo padre fray Francisco Moreno guardián del dicho monasterio y Francisco Vallejo vecino de esta ciudad como síndico del dicho monasterio de la una parte y maese Lorenzo de Goenaga cantero vecino de esta ciudad de la otra dijeron que ellos se han convenido y concertado en que el dicho maese Lorenzo ha de obrar y hacer a cuenta la capilla que está en la iglesia nueva del dicho monasterio a la parte de la epístola que es la segunda que linda con capilla de Gonzalo Mateo y la ha de dar hecha y acabada como conviene hasta tomar el agua? en forma a como está hecha la capilla del dicho Gonzalo Mateo dentro de tres meses primeros que se cuentan desde hoy dicho día en adelante.

LA PORTADA

La finalización de las capillas laterales en 1620 puso a la comunidad en disposición de acometer la obra del coro, que se asienta sobre las dos últimas capillas de cada lado, de conectar ese nuevo espacio con la mitad del claustro que ya estaba construida desde 1613, y de unir nave principal y capillas con una portada que no se tiene la completa seguridad de que existiera ya a finales del siglo XVI. El profesor Pedro Segado es quien más ha escrito sobre este último particular y la teoría que traza sobre la portada de San Francisco concluye que su ejecución corresponde a dos épocas distintas:

El cuerpo inferior, o principal, que es de la primera etapa constructiva de la Iglesia, tuvo que finalizarse en los años inmediatos a la mitad del siglo XVI, pues en 1565 la Iglesia estaba terminada. El cuerpo superior data de 1638.

La iglesia no es sólo que no estuviera finalizada en el momento de la inauguración, sino que tardó muchos decenios en completarse y, por tanto, la afirmación de que la obra de la portada —más bien parte de ella— pertenece a aquellas fechas o a años inmediatos pudiera no ajustarse a la realidad, más aún no habiendo documento alguno que fije con exactitud su cronología. Dos datos que parecen solventes guiaron esa deducción: los aportados por diferentes cronistas de la Provincia de Cartagena; y los rasgos estilísticos de su arquitectura, que señalan una época y un modelo concreto. La parte baja de la portada del convento de la calle Nogalte tiene como referente formal más próximo la portada de mediodía de la Colegiata de San Patricio. Compuestas las dos a modo de arco de triunfo con columnas pareadas y retropilastras, asentado todo sobre alto plinto y con sendas hornacinas en los intercolumnios, tiene sin embargo la de la colegiata una decoración escultórica mucho más rica que la de San Francisco, que es de líneas arquitectónicas severas y está desprovista de cualquier elemento decorativo.

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Portada del Convento de San Francisco          Portada de mediodía de San Patricio                                                   atribuida al maestro Lorenzo de Goenaga

Espín Rael, en 1927, atribuyó la portada de la colegiata a Lorenzo de Goenaga con las siguientes palabras: Lorenzo de Bonaga (corregiría el apellido en publicaciones posteriores) murió por el año 1591, dejando hecha parte del crucero, con el arranque de sus pilares, y la puerta de éste que daba salida a la Plaza Mayor, con sus gradas que muchos años después se quitaron para hacer el carrerón o rampa que ahora da acceso a ella.

En el contrato que el 16 de Agosto de 1638 firmaba la comunidad con dos artífices locales, dado a conocer por Segado en su obra ya citada, hace de nuevo referencia a la portada de la Iglesia de San Francisco:

“Es condición que se tiene de hacer y proseguir la fachada de la parte de la puerta de la iglesia reparando el friso y cornisa en que fuere menester prosiguiendo la fachada conforme a la traza que está dada”

Con esta información es más fácil analizar el contrato de 1638. Lo primero que sorprende son las palabras proseguir y acabar de hacer las obras de la iglesia que figuran en el encabezamiento, sugiriendo una continuidad en el trabajo de quienes lo podrían haber iniciado, suposición de la que no se tiene ninguna certeza. El termino proseguir se vuelve a utilizar en la tercera condición, en la que se aborda la terminación de la fachada, especificando que se habría de reparar friso y cornisa donde fuere menester, y todo ajustado a la traza dada. Nada se dice de escudos ni hornacina ni ventana con recerco, detalles costosos en su ejecución que solían aparecer reflejados en los contratos de cantería.

Ningún documento salvo el de 1638 en los términos que hemos visto, da cuenta precisa del momento en que se iniciaron los trabajos de la portada de la Iglesia o de que ésta estuviese en curso de construirse. Así pues hemos de tener en cuenta datos indirectos que nos ayuden a delimitar un periodo en el cual pudo iniciarse su construcción. La teoría trazada por Segado Bravo se asienta en la lectura estilística de los diferentes elementos que integran la portada y en la práctica habitual en algunas de estas construcciones:

1) Para el cuerpo bajo, señala la correspondencia exacta con los modelos clasicistas de la arquitectura practicada en la puerta de mediodía de la colegiata, atribuida a Lorenzo de Goenaga; eso situaría la de San Francisco en un amplio abanico de años comprendidos en las tres décadas finales del XVI, porque parece improbable pensar en una construcción contemporánea a los años de la fundación 1561/1565;

2) Las diferencias estéticas en la talla del segundo cuerpo advertidas por el mismo autor, en donde la escultura de la Inmaculada, inserta en una pequeña hornacina, remite a modelos granadinos de primeras décadas del siglo XVII difundidos por el taller de los Mena.

3) Habla también a favor de esta teoría, aunque no se cita por Segado, que el propio Garzón, por ejemplo, terminase la fachada renacentista de El Salvador de Caravaca, de mediados del siglo XVI, años después de su participación en la de San Francisco de Lorca.

Bibliografía:

MUÑOZ CLARES, Manuel.: “Clavis 8”. Historia arquitectónica del Convento de San Francisco de la Puerta de Nogalte,

SEGADO BRAVO, Pedro.:“Lorca Barroca” Ed edit.um.

– Archivo de la Hermandad de Labradores, Paso Azul.

Juan Bautista Mateos Alcolea

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