Con el paso de los años, la Serenata se ha convertido en una de las celebraciones más importantes dentro del Paso Azul y de la ciudad de Lorca en general. Por ello en el Blog Oficial del Paso Azul hemos querido hacer un breve repaso a la historia de esta original y emotiva celebración. El motivo por el cual se comienza con esta tradición es muy sencillo: felicitar a la Madre Azul en el mismo momento en que comienza el día de su onomástica, es decir, las 00:00 del Viernes de Dolores. No obstante, existe cierta confusión en cuanto a la fecha de origen de esta manifestación.

En este sentido, se cree que el año de inicio de esta hermosa tradición fue 1944, sin embargo,  hasta la década de los 50 no existen pruebas fehacientes de su celebración. En esta época la Banda Municipal acudía a San Francisco a tocar las caretas mientras los azules vitoreaban a su titular. Es en esas fechas en que, debido a problemas económicos, no se celebran procesiones en la ciudad y la mencionada banda deja de acudir a la cita. En este momento D. Andrés “Lamadre”, quien fuera conserje del Paso, congrega a un grupo de jóvenes y crea una rondalla que, al son de guitarras y laúdes, suple de manera excepcional a la mencionada banda. A los pocos minutos de concierto las puertas del templo se abrían y el gentío llenaba la iglesia de San Francisco en una explosión de alegría y regocijo por ver a la “Doloricas”.

Al poco tiempo se produce un gran cambio, pues se decide que la puerta del templo permanecerá cerrada y desaparece la rondalla, aunque el pueblo azul sigue acudiendo fiel a su cita. Más adelante, a finales de los años 80, bajo la presidencia de D. Juan Carlos Peñarrubia, se decide volver a abrir las puertas y además, que la Virgen salga a recibir el cariño de sus azules al son de “Las Caretas” interpretadas por la Banda Municipal. Esta decisión se mantiene hasta nuestros días.

Además cabe destacar que en los últimos años la A.M. Mater Dolorosa y la Banda Romana realizan un pequeño pasacalles antes del acto y, tras la recogida de la Virgen en el Templo, tiene lugar una marcha en la que de nuevo participan las bandas del Paso, las banderas, los directivos y el pueblo azul, que se dirigen a depositar las banderas en los domicilios de destacados azules en que lucirán el Viernes de Dolores hasta el momento de su recogida previa al inicio de la procesión.

En definitiva, una noche alegre y bulliciosa en la que de una manera u otra los azules acuden a ver a su Virgen, que los recibe con sus mejores galas y atuendos para celebrar juntos la llegada de una nueva Semana Santa que, como no podría ser de otra manera, llega ataviada de azul.

Daniel Navarro Gómez

Bibliografía:

GIMENO CASTELLAR, Joaquín.: “Apuntes para una historia del Paso Azul 1961-1967″, Paso Azul (2003).

– PÉREZ SERRAHIMA, Pascual.: “Apuntes Azules. Una visión diferente del Paso Azul”, Paso Azul (2016).

Nº 21 de la revista “AZUL” (2011).

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