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La Hermandad de Labradores, junto a la familia Martínez-Cardona, pretende así rendir homenaje a estos grandes azules, que contribuyeron en gran medida a hacer de nuestros desfiles lo que son hoy día

La Hermandad de Labradores, Paso Azul, inauguró en la mañana del sábado 24 de febrero un monumento dedicado a los primeros cuadrigueros de la Semana Santa de Lorca, en especial a D. Pedro Martínez Guijarro, visionario y pionero que llevó a la Hermandad de Labradores y a la Semana Santa de Lorca a un nuevo nivel.

Durante el acto, que contó con la presencia de José María Miñarro, Presidente del Paso Azul; María del Sagrado Corazón García, Presidenta de la Fundación Paso Azul; Joaquina Gil, Presidenta de la Asociación de Ntra. Señora de los Dolores; Rogelio Martínez, hijo del homenajeado; y diversos miembros de la familia Martínez-Cardona, se procedió al descubrimiento del mismo. La belleza de la obra arrancó al momento los aplausos de los numerosos asistentes, que pudieron contemplar la espectacular obra de la reputada artista María Blázquez.

A continuación, Miñarro se dirigió a los asistentes. Durante el discurso recordó que la Hermandad de Labradores es la culpable de que la Semana Santa de Lorca sea tal y como la conocemos hoy gracias a grandes azules como D. Pedro Martínez Guijarro, que en 1945 hizo enmudecer a la ciudad de Lorca con el estruendo de sus cuatro caballos al galope. Por su parte, Rogelio Martínez también quiso dirigirse al público congregado para mostrar su agradecimiento al Paso Azul y a su vez relatarles, tal y como su padre se lo había contado a él, cómo surgió la idea de sacar cuatro caballos en línea y al galope.

Tras los actos protocolarios, el público congregado disfrutó de un aperitivo durante el que no cesaron las alabanzas a la nueva obra de arte que enriquece aún más si cabe el rico patrimonio del entorno de San Francisco y que a partir de ahora dará la bienvenida a los visitantes del Museo Azul de la Semana Santa.

La Cruz Guía es un símbolo dentro de nuestra Hermandad, ya que es una de las piezas más antiguas y emblemáticas del Paso Azul.

Por la iconografía típica de la advocación de la Virgen de los Dolores, que la representa en su soledad al pie de la Cruz de Cristo, nuestra titular ha llevado tradicionalmente una cruz en su trono. Es por esto que la presencia de este elemento en nuestro cortejo ha estado ligada a la imagen de la Stma. Virgen de los Dolores

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Se trata de una cruz de madera tallada con baño de plata que porta un delicado sudario hecho en encaje de bolillos de hilo de plata con la cruz y la escalera en alusión al martirio de Cristo. La cruz está decorada con motivos vegetales y presenta detalles en dorado en los remates de los extremos y la parte superior. En esta, inscrita en una cartela leemos la leyenda INRI (Jesús Nazareno Rey de los Judíos). En el centro figura el emblema de la primitiva Hermandad de Labradores que se fundara en la primera mitad del siglo XVII: el corazón con los siete puñales, en alegoría a los Siete Dolores de la Virgen.

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Esta cruz ha desfilado en nuestra Hermandad al menos desde los últimos años del siglo XIX, cuando aparecía en el antiguo trono en andas de la Virgen. Iba colocada detrás de la imagen, junto con cuatro ángeles que sostenían la candelería del trono y que recogían el largo sudario que caía de la cruz.

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En esta posición se mantuvo hasta el cambio al trono de ruedas ideado por Francisco Cayuela en los primeros años del siglo siguiente. Es en este trono, conocido por llevar el conjunto de paños que Cayuela diseñara para la Virgen (el Reflejo, el Ángel Velado, San Juan, María Magdalena), cuando comenzó a desfilar la cruz delante de la Virgen.

Al acometerse la modificación de este trono, la cruz dejó de desfilar, siendo sustituida por una cruz de metal (que es la que actualmente desfila en la carroza del Triunfo del Cristianismo).

Este trono se perdió en la Guerra Civil, tras la cual la cruz comenzaría a desfilar acompañando a la imagen de María Magdalena. Esta talla, obra de Vicente Benedito en 1949, desfiló sobre el primer trono de que dispuso la Virgen tras la guerra, y representaba a la Magdalena asiendo con sus manos la Cruz.

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Cruz Guía acompañando a la imagen de María Magdalena.

Esta imagen dejó de desfilar en los años 70 y, en la década siguiente, la Cruz adquirió un especial protagonismo al aparecer sobre el trono antes adaptado para la Magdalena acompañada de dos ángeles. Curiosamente, estos ángeles ya habían desfilado con la cruz, al ser dos de los cuatro que acompañaban a la Virgen sobre el antiguo trono de andas.

TRONO CRUZ

La cruz desfiló sobre el trono de esta manera hasta el año 2001, cuando comenzó a ser portada en carrera por un mayordomo a pie.

13. Cruz Alzada con sudario. Paso AzulTras 5 meses de trabajo en Octubre de 2009 se finalizó su restauración, llevada a cabo por Joaquín Bastida Gil. En este proceso se quiso conservar al máximo todo el valor histórico-artístico que la pieza posee, quiza lo más rápido y sencillo hubiese sido platear de nuevo la Cruz, pero se hubiesen perdido la plata original, las pátinas y corlas originales así como las veladuras que llevaba. Por ello la Hermandad de Labradores, Paso azul, decidió acometer el proceso de reintegración más adecuado para que la pieza restableciese sus valores originales.

Por su antigüedad y la especial función que históricamente ha tenido la cruz en el cortejo, este es un elemento muy apreciado por nuestra Hermandad. Durante todo el año está colocada en el retablo mayor de San Francisco, junto al sagrario, y ha sido testigo de los acontecimientos más importantes que en nuestra iglesia se han sucedido. A la llegada de la Virgen en 1942, en el día de su bendición, la cruz se colocó tras ella a la manera que se solía hacer con la antigua talla, y ha presidido en varias ocasiones el camarín del retablo mayor, por ejemplo, con motivo de la Coronación Canónica celebrada en 1997.

Bibliogtrafía:

Texto: GuiAzul

Imágenes: GuiAzul, Joaquín Bastida y Archivo fotográfico Paso Azul

Entrada realizada por Guiazul (Miriam Lorente y Adrián Páez)

IMG_6778-2María del Sagrado Corazón García Martínez se define como una persona comprometida, que no teme dar el 100% por una causa en la que cree a pesar del desgaste que eso conlleva. Alegre, simpática y divertida, lleva toda su vida ligada al Paso Azul de una forma u otra siempre por y para la Stma. Virgen de los Dolores. Actualmente es Vicepresidenta de la Hermandad de Labradores y dirige la Fundación Paso Azul, cargos que compagina a la perfección con su familia –uno de sus mayores apoyos– y su trabajo en la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Lorca.

  • El pasado junio los patronos de la Fundación, a propuesta del Presidente José María Miñarro, te otorgan la presidencia de la Fundación Paso Azul. No obstante, ya estabas vinculada a la misma, ¿qué labor llevabas a cabo?

En mi caso formo parte de la Fundación desde que la misma inicia su andadura en mayo del 2009, durante el primer mandato de José Antonio Ruíz. En ese momento, mi labor se centraba en la recuperación del patrimonio de la Hermandad, algo lógico tanto por mi formación como por mi profesión. De hecho, uno de los principales motivos para la creación de esta entidad era la recuperación del Hospital de San Juan de Dios, edificio que en la actualidad acoge el MASS. A finales de 2010 planteamos un concurso de ideas, cuyo pliego de prescripciones técnicas redacté yo misma, para la restauración y puesta en valor de la construcción. Allí se marcaba lo que queríamos conseguir, convirtiéndose en el germen de lo que actualmente conocemos como Museo Azul de la Semana Santa. En aquel momento el edificio se encontraba en estado ruinoso y lo que se pretendía era poder optar a subvenciones y ayudas para, poco a poco, ir recuperando ese patrimonio para los azules en especial y para Lorca en general. Recuerdo que, poco antes del terremoto, estábamos trabajando para iniciar la reparación de las cubiertas del antiguo convento de San Francisco con el objetivo de evitar que se derrumbara. Con los terremotos, nuestros objetivos cambiaron radicalmente.

Extracto revista AZUL 2011
Artículo de la revista AZUL de 2011 sobre el concurso de ideas para el museo
  • ¿Cómo afrontas esta nueva responsabilidad?

Con mucha ilusión y a la vez preocupación por estar a la altura. Tenemos retos muy importantes a corto plazo que hemos de afrontar. Además, los azules somos muy críticos con nosotros mismos, por lo que también siento un poco de vértigo. Siempre doy el máximo, aunque está claro que es muy difícil cumplir las expectativas de todo el mundo. Creo que haciendo las cosas con buena intención, dedicación y trabajando duro, al final el resultado es bueno. También he de decir que desde mi nombramiento me ha sorprendido muchísimo el apoyo y las muestras de cariño que he recibido de muchísima gente, lo que me da fuerza para seguir dándolo todo.

  • ¿Ha cambiado tu vida desde que accediste al cargo?

Desde que José María accede a la presidencia del Paso Azul yo ya estaba muy implicada. Ahora simplemente “tengo que ir a todo”, aunque realmente ya lo hacía, eso sí, no en primera línea. Está claro que el cargo supone una carga de trabajo impresionante que no se ve, pero es prácticamente la misma que la que tenía con anterioridad. He de decir que el trato con la gente es mayor y he de tomar muchas más decisiones, pero como digo, no es mucho más que lo que hacía desde la llegada de José María a la presidencia.

  • ¿Cuál era tu vinculación al Paso Azul en general?

Mis primeros pasos en la Semana Santa los doy en la Asociación de Ntra. Señora de los Dolores cuando Dolores Artero era presidenta. Más tarde comienzo a colaborar en la Comisión de Carros con Pepe Díaz como vicepresidente. En cuanto a salidas procesionales, he desfilado de casi todo: Meiamén, Cleopatra, esclava egipcia, portapasos del Stmo. Cristo de la Coronación de Espinas, de mantilla por supuesto… No sé, llevo toda la vida aquí. Además de porque vivo muy cerca, porque es lo que me apasiona.

  • IMG_7038-2Pregunta obligada: ¿qué significa para ti el Paso Azul?

Todo… (se emociona). A la Virgen de los Dolores la tengo presente todos los días. De hecho, cuando rezo con mis hijos por las noches siempre terminamos rezando “Virgencita de los Dolores te queremos mucho”. Como dice Joaquina, “todo es por y para ella, porque ella se lo merece todo”.

  • Hablas de Joaquina, toda una institución tanto en el Paso Azul como en la Asociación, ¿en quién te inspiras dentro del entorno azul?

Siempre he estado rodeada de azules muy azules, con un saber estar magnífico y comprometidos al 100%. Cada persona que conforma el paso tiene su grano de arena que aportar. Yo a Joaquina la admiro mucho. Su elegancia, su trato con la gente, con lo difícil que debe ser ostentar durante tantos años un cargo y aún así nunca la verás pronunciar una mala palabra. Carlos Pinilla padre, los presidentes, Cristóbal Alcolea, José María… nunca dejará de sorprenderme su forma de trabajar, su fuerza. Todos. Al final hay mucha gente y yo soy muy afortunada de contar con grandísimos amigos dentro del paso. Tenemos la suerte de ser una gran familia.

  • Volviendo a la la Fundación Paso Azul, para mucha gente es un misterio, ¿qué labor lleva a cabo? ¿qué gestiona en relación al Paso Azul? En definitiva, ¿en qué pueden notar los azules las acciones de la Fundación?

La Fundación tiene dos cometidos principales. El primero es la gestión de los bienes del Paso Azul como pueden ser el edifico del MASS y su proyecto expositivo. Por otro lado, también nos encargamos de gestionar todas las actividades culturales que se organizan en el Museo Azul de la Semana Santa, preparándolas con un año de antelación. Al final, la Hermandad de Labradores se centra en Semana Santa pero su museo está presente todo el año.

  • Tras su llegada al cargo, ¿cómo valora el legado de sus predecesores?

Bueno, de la Fundación yo ya soy la cuarta presidenta. Juan Carlos Peñarrubia arrancó, Nicolás Carazo puso en marcha el proyecto del museo, Andrés Espinosa lo ejecutó y a mí me toca terminarlo. No puedo decir nada malo de ninguno. Todos podemos ver el resultado de su trabajo y ahora me toca a mí rematar la faena.

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  • ¿Qué proyectos tiene a corto plazo?

Actualmente estamos trabajando con el objetivo de finalizar la obra del MASS. Obviamente, la construcción está terminada, pero hay algunos temas económicos y administrativos que con suerte estarán solucionados en breve.

  • ¿Y para el futuro?

A largo plazo hay muchos. Ya nos estamos planteando la ejecución de la segunda fase del proyecto del museo, que se situará en la conocida como “esquina de la Bayer”. En ese espacio se recuperará la fachada, y detrás se incorporará un edificio de nueva construcción destinado a albergar dependencias del Paso Azul y una posible actividad terciaria. También hay otros proyectos de tipo patrimonial que de momento no puedo desvelar y por supuesto muchísimas actividades de tipo cultural. El MASS nos ofrece muchísimas posibilidades. Ya es conocido a nivel local y regional, pero ahora toca que el resto de España lo conozca. Con la última exposición nos hemos dado cuenta de lo que sorprende nuestro museo, así que ahora nos queremos centrar en organizar eventos con repercusión nacional para que el museo, la Semana Santa de Lorca y nuestro bordado se den a conocer. Tenemos proyectos muy interesantes con otros museos de índole nacional para interactuar con ellos y dar a conocer lo que aquí tenemos y que a la gente de fuera le sorprende tanto.

  • ¿Cuáles considera que son sus principales retos?

Hacer del museo una institución relevante a nivel nacional proponiendo actividades que nos permitan a nosotros salir y que atraigan a la gente. Está claro que a nivel patrimonial el edificio es rentable, el paso necesitaba con urgencia un espacio así. También es indiscutible el revulsivo que ha supuesto para el panorama cultural y social de Lorca la apertura del MASS. Ahora buscamos la rentabilidad económica del mismo. Es un edificio muy grande y que conlleva una serie de gastos muy importantes, pero estoy segura de que al final también la conseguiremos.

  • ¿Hay algún asunto que usted considere relevante del que no hayamos hablado?

Simplemente me gustaría resaltar que el trabajo de la Fundación no es presidencial, es de los siete patronos y los consejeros. Formamos un equipo formidable y que funciona muy muy bien. Todo el mundo puede ver los resultados de nuestro trabajo.

Muchísimas gracias María por haber compartido este rato con nosotros y permitirnos acercar a los azules tanto la Fundación Paso Azul como la figura de su excelente presidenta.

Gracias a vosotros, ha sido un placer.

Texto: Daniel Navarro Gómez
Imágenes: Jaime Insa Fernández

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José Capuz Mamano (Valencia 1884 – Madrid 1964) supuso para el panorama escultórico español del primer tercio del s. XX el paso de la tradición a la contemporaneidad encarnando la reformulación de las artes escultóricas. Sobre la base de premisas propias de la antigüedad clásica, Capuz incorpora un lenguaje personal caracterizado por la simplificación expresionista propia del momento artístico en el que se desarrolla su obra. Formado académicamente en el taller de imaginería familiar y, posteriormente, en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos en Valencia, se traslada a Madrid para, poco después, iniciar un periodo de formación en países como Italia y Francia donde se contagia, en el primero, de la serena belleza de los perfiles clásicos y, en el segundo, de la indiscutible transición que supone Rodin para la escultura contemporánea.

tumblr_inline_ntok6xImXm1r3nqgy_400En un segundo periodo profesional de su vida, entre su vuelta a Madrid y la posguerra española, Capuz se consolida académicamente obteniendo la Cátedra de Vaciado y Modelado de la Escuela Superior de Artes y Oficios de Madrid y, después, como académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Esta etapa supuso para Capuz la oportunidad de alcanzar el ansiado equilibrio entre lo aprendido y asimilado en su viaje europeo y las corrientes artísticas del momento; es decir, logra la armonía entre la tradición de los referentes clásicos y la incorporación de un lenguaje personal caracterizado por estar cargado de un alto contenido espiritual; trasciende la serenidad y delicadeza de las formas clásicas para dotar de emoción y narración a la obra escultórica al aprovechar la anatomía humana como vehículo conceptual, algo muy difícil de conseguir en un género como el escultórico y, más aún, en la escultura religiosa procesionaria.

La historia española va a definir la que será la tercera y definitiva etapa profesional de Capuz, pues la Guerra Civil trae consigo una importante destrucción del patrimonio religioso de cofradías procesionarias e iglesias a lo que seguiría, además, un nuevo clima de exaltación neocatolicista. La principal consecuencia será un importante número de encargos con el fin de reponer el inventario de imágenes con la peculiaridad de que éstos, mayoritariamente, pedían la máxima fidelidad a la imagen original. Esta circunstancia dejará poco margen a la creación artística pero Capuz, consagrado ya por un reconocimiento unánime de la crítica, supo superar y aprovechar esto aunando las restrictivas especificaciones de sus encargos con las características de su obra absolutamente personal, razón por la que se convierte en referencia indispensable del panorama artístico español de su época.

Es en este contexto temporal y artístico en el que la Hermandad de Labradores, Paso Azul, decide encargarle la realización de una talla que habrá de sustituir a la desaparecida imagen de la Stma. Virgen de los Dolores, titular de la cofradía.

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La Virgen de los Dolores el día de su llegada a Lorca.

Dentro de la producción escultórica del maestro valenciano hemos de diferenciar las obras religiosas y las profanas. La obra religiosa de José Capuz adapta las corrientes artísticas contemporáneas a la imaginería –anclada en la tradición– imprimiendo en ella los rasgos característicos del resto de su producción, lo que le confiere un aire ciertamente novedoso. El religioso es un tema que comienza a abordar en la mitad de los años 20, con obras destinadas a la cofradía marraja de Cartagena como la Virgen de la Soledad o la Piedad, y en el que se ve ratificado como renovador con la realización en 1930 del grupo escultórico del Descendimiento, también para la cofradía cartagenera y que consigue equilibrar perfectamente la tradición y la innovación.

Descendimiento de Capuz.
Descendimiento de Capuz.

La gran demanda de imaginería tras la Guerra Civil, género este al que prácticamente se vería reducida la actividad de los escultores, provoca que las cofradías encarguen un gran número de tallas, obras que prácticamente debían reproducir las anteriores. José Capuz, con una carrera ya consagrada antes de la contienda, combina con acierto las exigencias de los encargos con sus propias inquietudes como artista. Consistían estas en dignificar la imaginería como escultura, equiparándola con la estatuaria clásica, por ejemplo, con la utilización para la realización de la imagen de San Juan Evangelista de Cartagena de un vaciado en yeso de un busto clásico del s. II d.C., en la que subyace el interés del escultor por el mundo clásico y los valores que pudiera aportar a la imaginería.

Pese a la coyuntura, Capuz consigue realizar una actividad de creación real, llevada a cabo desde el conocimiento de las imágenes de culto y la incorporación a estas de la novedad que traían las corrientes artísticas y las características propias de su obra.

En cuanto a la obra profana, Capuz se emplea en una obra expresionista de manera mucho más evidente, con la representación de arquetipos del dolor o la espiritualidad, especialmente en sus trabajos en bronce. En su estancia en Roma entra en contacto con los autores clásicos que tomaría como referentes en su trabajo y, particularmente, con la escultura renacentista de Miguel Ángel, cuya influencia es evidente en numerosas obras posteriores.

Es claro el gusto por lo clásico en el trabajo de Capuz, y a este acudiría para reinterpretarlo en esculturas de carácter personal que se enmarcan en las corrientes artísticas del momento, con el resultado de obras como Diana cazadora, de marcadas resonancias art decó.

Diana Cazadora
Diana Cazadora.

Al aceptar el encargo de la Santísima Virgen de los Dolores, Capuz afronta uno de los encargos más difíciles de su carrera, pues la obra ha de ajustarse a las restrictivas condiciones especificadas en el contrato con la Hermandad de Labradores y a los propios principios del escultor. Uno de estos axiomas consistía en la negativa del artista a tallar imágenes de vestir, lo que hacía extremadamente complicado completar el trabajo, pues la imagen debía ajustarse a las medidas de la anterior con el objetivo de que pudiera portar el manto ideado por Cayuela.

"Ídolo" en los Jardines Del Real de Valencia.
«Ídolo» en los Jardines del Real de Valencia.

Una vez aceptado el encargo, decide representar a la Madre de Dios arrodillada sobre una roca del calvario, adorando la Cruz que sirvió para matar a Jesucristo. Esta disposición sigue las líneas que trazara en su juventud cuando talló «Ídolo» con el objetivo de representar el arquetipo universal del orante.

De la misma manera idea un rostro sereno y solemne para remarcar el carácter de icono venerable de la dolorosa. A esa serena grandeza de la Virgen de los Dolores contribuye su decidida frontalidad y simetría, características muy presentes en la estatuaria egipcia, uno de los principales referentes estéticos en la obra de Capuz. En este sentido también es necesario señalar la escultura conocida como Artemisa Farnesia, que concentra todos los elementos caracterizadores del ídolo religioso desde tiempos ancestrales tales como su acusada frontalidad, la actitud de orante u oferente y la utilización del revestimiento con un ajuar de carácter simbólico. Todo esto hace de la Virgen de los Dolores un ejemplo de la más bella escultura clásica pero concebida en el siglo XX.


En definitiva, Capuz consigue realizar una imagen atemporal de la serena meditación de los misterios dolorosos de María, que hoy en día sigue desempeñando su papel de reina en el fastuoso cortejo bíblico lorquino.


Texto: Diana Murcia; Daniel Navarro; Adrián Páez. Documentación: Capvz. Profano y Sacro; Apuntes Azules: Una visión diferente del Paso Azul; Apuntes para una historia del Paso Azul; lahornacina.com. Fotografías: Archivo Paso Azul; Google Imágenes; Francisco Javier Martínez.

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Hace unas semanas se conocía la noticia de que la Hermandad de Labradores, Paso Azul ponía en marcha su «Escuela de Mayordomía». Tras varios años «en bastidor», al fin comenzaba a andar este ilusionante proyecto encarado a formar a todos los azules que así lo quieran y a fomentar algunos de los aspectos más desconocidos de los desfiles bíblico-pasionales de nuestra ciudad.

Con el presidente José María Miñarro a la cabeza a través de la Comisión de Mayordomía, lo que se pretende con el desarrollo de esta escuela es que los azules conozcan más y mejor la historia, la evolución, los mecanismos y el contenido de nuestras procesiones, intentando conseguir todo esto mediante dinámicas sesiones teóricas y prácticas que se programarán los meses previos a Semana Santa.

Cabe destacar que a partir de ahora, y aunque se esté en posesión de túnica de mayordomo, será necesario acudir a las susodichas sesiones para aparecer en el orden de procesión y, por lo tanto, tener alguna responsabilidad dentro del desfile ya sea como mayordomo de grupo, de tramo o de enlace.

Para estar informado de todo lo que vaya sucediendo con respecto a esta iniciativa y del Paso Azul en general visita http://mayordomos.pasoazul.com y rellena el formulario con tus datos. Con esta acción no solo recibirás toda la información necesaria acerca de la Hermandad de Labradores sino que también nos facilitas la confección de un censo de mayordomos/azules adecuado a los tiempos que corren.

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Representando el dominio del Egipto ptolemaico sobre Palestina, aparece en la procesión azul la figura de Ptolomeo IV Filopátor, quien reinó en Egipto entre los años 221 y 205 a.C. y que, victorioso sobre el Rey Antíoco III de Siria en la batalla de Rafia, mandó ofrecer sacrificios en el Templo de Jerusalén, según nos ha llegado a través de lo escrito por el historiador Flavio Josefo.

La dinastía de este rey se origina tras la muerte de Alejandro Magno, cuando sus cuatro generales principales se repartieron el imperio, correspondiéndole a Ptolomeo Egipto, siendo así el primer gobernante de la dinastía Ptolemaica o de los Lágidas (que reinará en Egipto desde el 305 al 30 a.C., cuando muere Cleopatra, y con ella el imperio egipcio, que pasa a ser una provincia romana).

Tanto Ptolomeo IV como sus predecesores aparecen en el Antiguo Testamento en el tercer y cuarto libro de los Macabeos y en el libro de Daniel, cuando empieza describiendo la sucesión de Alejandro Magno.

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La figura de este Faraón se incorpora a la procesión azul en 1970 durante la presidencia de D. José María Castillo Navarro. Todo el conjunto actual –carro, manto, esclavos y palafreneros– se estrenó en 2010.

Aparece desfilando como auriga de una biga triunfal, toda ella tallada en madera rematada por las efigies de Ptolomeo III (su padre) a ambos lados y de la esposa de Ptolomeo IV, Arsínoe III (en la parte central del carro). Los radios de las ruedas están tallados semejando flores de loto.

El Faraón luce un gran manto de terciopelo negro y raso verde, y se toca con un casco que simula la doble corona egipcia, la cual representa la soberanía sobre el Alto y el Bajo Egipto.

El manto constituye un homenaje al inicio de la dinastía Ptolemaica, representando en la parte superior a los predecesores de Ptolomeo IV en el trono de Egipto y, en la parte inferior, una escena correspondiente a la batalla de Issos, determinante en la guerra entre Alejandro Magno y el persa Darío III, la cual daría lugar a que Egipto quedara bajo dominio macedonio, lo que más tarde redundaría en el comienzo de la dinastía Ptolemaica.

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Todo el manto va orlado, utilizando el fondo de raso verde, por una greca en oro y sedas en tonalidades rosas con motivos egipcios tales como la flor de loto.

MEDALLONES PTOLOMEOEn la parte superior del manto y sobre terciopelo negro figuran tres imágenes correspondientes a los bustos de Ptolomeo I, II y III –izquierda, derecha y centro, respectivamente– los dos primeros tomados de esculturas y el tercero de una moneda, a los cuales se les ha añadido un texto jeroglífico con el nombre del Faraón en cuestión encerrado en un cartucho como acostumbra la tradición egipcia. La figura de Ptolomeo III cuelga del cuello del manto a modo de estola.

Como homenaje a la fundación de su dinastía, el motivo central es la susodicha batalla de Issos entre Alejandro Magno y Darío III en la que participó Ptolomeo I siendo general de Alejandro Magno. La escena se tomó de un mosaico encontrado en Pompeya y conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

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La técnica seguida en el bordado de este manto consiste en un bordado plano en seda sobre el que se ha bordado cada una de las teselas que componen el mosaico, reproduciendo así cada una de las pequeñas piezas y dando lugar a este resultado, único y pionero en el bordado lorquino, con el que el Paso Azul vuelve a hacer historia con la aguja en nuestra Semana Santa.

Es un bordado sobre bordado, una obra maestra, única e incomparable, digna de apreciar.

El manto, que se empezó a bordar el día 10 de Julio de 2008 y se terminó el 26 de Marzo de 2010, fue diseñado por D. Joaquín Gimeno Mouliaá y dirigido por D. José López Gimeno y D.Cristóbal Leal Martínez, interviniendo en el mismo 11 bordadoras.

Bibliogtrafía:

Texto: Apuntes Guiazul 2017 y “Apuntes azules” (Pascual Pérez)

Imágenes: Web Paso Azul y Archivo de imágenes GuiAzul

Entrada realizada por Guiazul (Miriam Lorente y Adrián Páez)

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Recopilación de enlaces a las entradas confeccionadas con motivo del 75º Aniversario de la llegada a Lorca de Nuestra Madre la Stma. Virgen de los Dolores dispuestos en el orden más cómodo para su lectura:

-La Virgen de los Dolores: Reina del cielo, Madre Azul – I

  • Antecedentes
  • El origen, 1941
  • José Capuz Mamano
  • Juan Borrero, maestro de la plata
  • Iconografía

-La Virgen de los Dolores: Reina del cielo, Madre Azul – II

  • Santísima Virgen de los Dolores
  • Evolución de los tronos
  • Trono actual
  • Portapasos
  • Acompañamiento musical

-La Virgen de los Dolores: Reina del cielo, Madre Azul – La llegada a Lorca

-La Virgen de los Dolores: Reina del cielo, Madre Azul – III

  • Terremoto
  • Estandarte
  • Nazarenos
  • Procesión de Viernes de Dolores
  • Procesión de Viernes Santo

-La Virgen de los Dolores: Reina del cielo, Madre Azul – Ajuar

  • Mantos
  • Trajes
  • Coronas
  • Puñales

-La Virgen de los Dolores: Reina del cielo, Madre Azul – 75 Años en imágenes

-La Virgen de los Dolores: Reina del cielo, Madre Azul – Revista Azul nº 25 (narración de la llegada a Lorca)


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Purísma Concepción, Murillo.
Purísma Concepción, Murillo.

La elección de este color tiene dos causas principales: por un lado hace referencia inequívoca a la orden franciscana, ya que la hermandad está íntimamente ligada a dicha orden y al Dogma de la Purísima Concepción predicado por los franciscanos. Por otra parte, durante el siglo XVIII los franciscanos españoles vestían hábito «ceniciento o azul«, hecho que también podría haber motivado la elección del mencionado color. Cabe destacar que,  si bien es verdad que el hábito conocido de la orden franciscana es pardo o marrón, no es hasta finales del siglo XIX cuando este se impone a toda la orden de manera obligatoria.

Además, vemos cómo se elige el azul por su significado mariano en contraposición a los puramente pasionarios (morado, rojo y negro), ya que, en origen, nuestra hermandad surge en el entorno de la archicofradía de la Santa Vera Cruz y Sangre de Cristo como encargada del culto a la Virgen de los Dolores.

Según parece estas son las principales razones que llevaron a la elección definitiva del color azul como una de nuestras señas de identidad cuando, a mediados del siglo XIX, se decide reactivar la Hermandad de Labradores.

Si quieres saber más de la historia del Paso Azul, pincha aquí

Abanderado

Bibliografía:

– Munuera Rico, Domingo.: “Blancos, azules y el cortejo bíblico-pasional de Lorca».

Adrián Páez

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Primer Número – Diciembre de 1988

Segundo Número – Marzo de 1989

Número Especial – Enero de 1990

Cuarto Número – Diciembre de 1990

Quinto Número – Diciembre de 1993

Sexto Número – Diciembre de 1995

Séptimo Número – Marzo de 1997

Octavo Número – Marzo de 1998

Noveno Número – Diciembre de 1998

Décimo Número – Abril de 2000

Décimo Primer Número – Abril de 2001

Vigésimo Quinto Número – Marzo de 2015

Retablo de la Vera Cruz.
Retablo de la Vera Cruz y Sangre de Cristo.
Para hablar de los orígenes del Paso Azul es preciso remontarse a mediados del S.XVI (1555), cuando tenemos datada la existencia de la cofradía de la Santa Vera Cruz y Sangre de Cristo, que salía en procesión el Jueves Santo por la noche. Esta se constituyó originalmente en el Convento de frailes predicadores de Nuestra Señora la Virgen de la Piedad, Santo Domingo, donde pasaría cuarenta años (excepto por un breve periodo en San Patricio), tras los cuales y por desavenencias con los dominicos, se desplazó al convento franciscano de la puerta de Nogalte, en cuya iglesia adquirió distintas capillas del lado del Evangelio hasta que, a finales del S.XVII, se instala en la capilla del crucero del mismo lado, donde edificará los retablos de la Vera Cruz y Sangre de Cristo y de la Virgen de las Angustias (posteriormente de los Dolores).

La trayectoria de las cofradías de este tipo va ligada a la devoción de Nuestra Señora de las Angustias, de la Cruz, Soledad de María o Dolores. De esta manera, la cofradía de la Sangre potencia la creación de un paso de nazarenos que se encarga del culto y de sacar en procesión a una imagen con este simbolismo, esta es la Hermandad de las Angustias o de los Labradores que, al menos desde 1640, existe como adyutriz (auxiliar) de la Sangre. Esta se estableció, como cooperante de la Sangre, en el convento de San Francisco donde, en 1658, se levantaría el primer claustro (hoy gruta de la Virgen de Lourdes).

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Gruta de la Virgen de Lourdes.
Desde la mitad del S.XVII y en adelante, se reafirma la idea de que esta hermandad se creó para ofrecer ayuda a la cofradía de la Sangre que, desde 1673, ya contaba con tres tronos que desfilaban el Jueves Santo (el Crucificado, la Virgen de los Dolores y la Santa Cena, mediante concordia con la Hermandad del Socorro, que se incorporó este año), y necesitaba colaboración para, además de sacar estas imágenes, engrandecer el cortejo. Durante la primera mitad del S.XVIII, la cofradía de la Sangre alcanza acuerdos de diversa índole con otras cofradías lorquinas (de hermanamiento, participación en distintas procesiones…), logrando una cierta etapa de esplendor de la que también disfruta la Hermandad de Labradores, que en 1756, verá ratificada su existencia mediante bula papal. Así las cosas, la Hermandad de Labradores llega a participar en la procesión más «severa y lujosa» del momento: el Santo Entierro, organizada por la cofradía de la Soledad. También a mediados de este siglo se levanta el segundo claustro del convento (hoy MASS).

Claustro MASS

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Virgen de los Dolores de Manuel Martínez representada por Cayuela en el paño del Reflejo (1914).
Para algunos historiadores, «el siglo de las crisis cofradieras» comienza hacia la mitad del XVIII, extendiéndose durante la primera mitad del siguiente. Esta crisis afecta a la archicofradía de la Sangre hasta tal punto que, a finales del S.XVIII, el propio padre guardián del convento indica que «tengo entendido hay establecida una cofradía que llaman de la Sangre de Cristo, la que no tiene uso, cuyo motivo ignoro». Poco tiempo más tarde, la Sangre escritura un acuerdo para que se turnasen en la organización de su procesión del Jueves Santo la Hermandad de Labradores y la del Cristo del Socorro. En 1796, la Hermandad de Labradores encarga a Manuel Martínez, escultor lorquino, una imagen de vestir de la Virgen de los Dolores que sustituyera a una anterior de la que no se tienen noticias. Esta es la imagen que aparece retratada en el estandarte del Reflejo y que desapareció en agosto de 1936 durante la Guerra Civil. Finalmente, en 1800, la Hermandad de Labradores consigue el derecho de «hacer y presidir la procesión que en la tarde del Viernes de Dolores sale de la iglesia del Convento de San Francisco».

En este periodo es cuando se produce la desamortización que, a diferencia de lo ocurrido a otros bienes de la Iglesia, en el caso del convento de San Francisco no dio lugar a su subasta , sino que se llevó a cabo con la permuta por los hospitales de San Juan de Dios y San Juan Bautista. De esta manera, el convento, con iglesia y huerto incluidos, pasó a ser propiedad de la Junta Municipal de Beneficencia, que se encargaba de administrar las instituciones de este tipo. Así, en 1838, el convento pasa a ser hospital de beneficencia, y la iglesia se utiliza como capilla de este. Es en este momento cuando desaparece la archicofradía de la Vera Cruz y Sangre de Cristo.

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Entrada al hospital de Beneficencia.
Tras esto, será durante los primeros años de la década de los 50 del siglo XIX cuando, durante la revitalización de las procesiones lorquinas, se reactiva la Hermandad de Labradores, esta vez como el ente que a día de hoy conocemos: Hermandad de Labradores, Paso Azul. Así, nuestra hermandad es «heredera» de la archicofradía de la Sangre y, por ende, de la primitiva Hermandad de Labradores, estando establecida en San Francisco y continuando con el legado de estas, por ejemplo, en la procesión del Viernes de Dolores.

Dedicada a Domingo Munuera

Adrián Páez

Bibliografía:

– MUNUERA RICO, D.; MUÑOZ CLARES, M. y SÁNCHEZ ABADÍE, E.; Perspectivas de la Semana Santa de Lorca

– MUNUERA RICO, D.; Blancos, azules y el cortejo bíblico-pasional de Lorca

– MUNUERA RICO, D. y SÁNCHEZ ABADÍE, E.; La capilla privativa de la extinta archicofradía de la Vera Cruz y sangre de Cristo de Lorca (Vid Salvifica, Antigua y Venerable cofradía de la Sangre de Cristo y la Vera Cruz de Calasparra)